María Teresa Fernández de la Vega en el Foro de la Nueva Sociedad.

Martes, 27 Junio, 2006
La vicepresidenta primera del Gobierno reclama "un voto de confianza" y critica a quienes no quieren "explorar" vías de paz.
La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, reclamó hoy "un voto de confianza" para gestionar el proceso de paz, y criticó a quienes rechazan de plano "explorar" las vías que puedan conducir al final del terrorismo de ETA. Fernández de la Vega participó en el Foro de la Nueva Sociedad, organizado por Nueva Economía Forum con la colaboración de Fundación Pfizer y de la Fundación ONCE. Pese a analizar numerosos asuntos de actualidad, la vicepresidenta evitó desvelar la fecha y el formato en el que el presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, comunicará al Parlamento el inicio del diálogo con ETA.

Argumentó que el liderazgo del proceso de paz es del presidente y, por tanto, sólo él es competente para anunciar cuándo y cómo va a comunicar al Parlamento el paso inicial. "No falta mucho", comentó, y sólo es necesario "esperar un poquito".

Fernández de la Vega expresó su convicción sobre la necesidad de "acostumbrarnos" a ese liderazgo del presidente y también de asumir que el proceso será largo y difícil y, por tanto, hay que afrontarlo "con sosiego y tranquilidad", no poniendo en marcha un cronómetro cada día.

Se mostró partidaria, en consecuencia, de "no adelantar acontecimientos" y de respetar la necesaria discreción y prudencia por parte del Gobierno, sabiendo siempre que se ha asegurado la transparencia del proceso.
Tampoco quiso desvelar si el presidente se ha puesto ya en contacto con el líder del PP, Mariano Rajoy, para consensuar el formato de ese anuncio. Se limitó a asegurar que Rodríguez Zapatero está "haciendo el trabajo" prometido para intentar aglutinar el acuerdo de los partidos.

La vicepresidenta no quiso expresar opinión alguna sobre comunicados o documentos de ETA o su entorno, y fue en este contexto en el que reiteró la necesidad de "preservar el propio proceso".

De la misma forma, abogó por "analizar con objetividad" cada paso dado o que se deba dar, intentado que la razón y el equilibrio no se vean enturbiados por sentimientos que, por muy legítimos que sean, pueden provocar una pérdida de perspectiva.

Esa es la forma en la que, en su opinión, deben analizarse algunas imágenes, como la de "Txapote" la semana pasada ante la Audiencia Nacional mientras era juzgado por el secuestro y asesinato de Miguel Angel Blanco.

A la hora de afrontar este proceso de paz, la vicepresidenta se mostró convencida de que la sociedad, también los medios de comunicación, tendrán la necesaria altura de miras, responsabilidad y generosidad.

DERECHO Y DEBER DE INTENTARLO

En su intervención, la vicepresidenta englobó el logro de la paz como una parte importante de la libertad y seguridad que debe estar garantizada para todos los ciudadanos. "El Gobierno tiene el derecho y el deber de intentar alcanzar la paz".

"El camino no será fácil, ni estará exento de dificultades. Conseguir que ese trayecto finalice bien es tarea de todos, y todos debemos darnos un voto de confianza", aseguró.

Sin nombrar al PP, aseguró que "sembrar la sospecha, rechazar de plano explorar las posibilidades de terminar para siempre con la lacra del terrorismo, sinceramente, es impropio de quien tiene la obligación de preservar en todo momento la vida, la integridad y la seguridad de los ciudadanos frente a la amenaza de la violencia".

Reiteró la vicepresidenta que los pasos del Gobierno estarán siempre guiados por los "límites infranqueables del Estado de Derecho" y cumplirán dos requisitos: irreversibilidad del proceso y respeto a la Constitución y a la ley.

Habrá también siempre respeto a la memoria de las víctimas, con quien el Gobierno mantiene "un compromiso muy firme" de ayuda y protección, exactamente igual de contundente "que el mantenemos con la libertad y la seguridad del resto de ciudadanos".

La vicepresidenta no quiso referirse a los llamamientos del juez Fernando Grande-Marlaska para que declaren dos empresarios navarros y el ex presidente del PNV Xabier Arzalluz dentro del proceso contra el entramado de extorsión de ETA.

Recordó que cada poder del Estado tiene su ámbito de actuación que debe ser respetado desde los demás poderes. Por eso, ante decisiones judiciales, el Gobierno se limita a "respetar, acatar y colaborar", lo cual no significa que no pueda existir crítica pública a esas resoluciones, siempre desde la razón y los argumentos, y nunca desde la descalificación.
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