Derechos Sociales presenta la primera guía de accesibilidad en el consumo
Elaborada junto al Real Patronato sobre Discapacidad, la Dirección General de Consumo, el CERMI y Fundación ONCE
El Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, a través del Real Patronato sobre Discapacidad, ha presentado este martes la publicación ‘Accesibilidad en el Consumo. Guía práctica de pautas y recomendaciones para implementar la accesibilidad universal’, primer documento de estas características en España, orientado a ofrecer una información sencilla y útil para que las personas con discapacidad conozcan sus derechos como consumidoras y para que las empresas comprendan sus obligaciones a la hora de garantizar un consumo accesible.
Dirigida tanto a la ciudadanía como a las empresas, el documento describe la situación actual del consumo desde la perspectiva de la accesibilidad universal: revisa el marco legal vigente, analiza las tendencias sociales y normativas e identifica puntos fuertes y áreas de desigualdad en un ejercicio cotidiano como es comprar.
A partir de este análisis, la guía propone buenas prácticas y soluciones que ayuden a mejorar la igualdad de oportunidades en el acceso a productos y servicios.
La presentación tuvo lugar este martes en el HUB Por Talento Digital de Fundación ONCE y contó con la participación de la secretaria de estado de Derechos Sociales, Rosa Martínez; el presidente del CERMI, Luis Cayo Pérez; el director general de Consumo, Daniel Arribas; el director del Real Patronato sobre Discapacidad, Jesús Martín; la directora del Servicio Bibliográfico de la ONCE, Carmen Bayarri, y la representante del Consejo General de Consumidores y Usuarios, Carmen Redondo.
El director del Real Patronato sobre Discapacidad fue el encargado de abrir el acto, con un discurso en el que señaló que “la sociedad solo se diseña y proyecta para personas estándar. Aquellas que no entramos en este patrón de normatividad, quedamos fuera”. Esto, recordó, “también sucede en el consumo: una persona ciega no puede ir sola a una actividad tan cotidiana como el súper, o una persona sorda no puede hacer una reclamación en el teléfono de atención a la clientela, por no hablar de quedar a tomar algo con un colega usuario de silla de ruedas… al final, acabas condenado a quedar en una franquicia de un centro comercial porque al bar del barrio no puedes entrar. Por eso era necesaria esta guía, para ofrecer una información sencilla y útil que, por una parte, empodere a las personas con discapacidad como consumidoras y, por otra, que las empresas comprendan y apliquen las obligaciones legales a la hora de garantizar el derecho al consumo”.
Durante su intervención, la secretaria de estado de Derechos Sociales declaró que "sin accesibilidad no hay derechos, por eso hay que convertir la accesibilidad en una cuestión jurídica y no en una cuestión accesoria a las políticas públicas". En su opinión, la accesibilidad “es una política de estado, el pilar fundamental de la inclusión y uno de los mandatos fundamentales que nos ha dejado la reforma del artículo 49 de la Constitución. Si bien para las personas con discapacidad es un requisito imprescindible en el ejercicio de sus derechos, también facilita la vida a otros muchos grupos, con lo cual, haciendo nuestras políticas públicas accesibles también estamos haciendo la vida más fácil a muchas más personas y desde ahí también tenemos que mirar la accesibilidad universal”.
A continuación, el presidente del CERMI destacó que “el consumo es la actividad más democrática que existe, puesto que alcanza a todo el mundo”. En este sentido, “la accesibilidad tiene que alcanzar tanto al mercado como a los dispositivos específicos de protección y promoción de los derechos de los consumidores y, por su parte, el consumo puede ser un aliado bastante potente en todo el corpus de políticas públicas que tenemos en materia de discapacidad”.
Por su parte, el director general de Consumo subrayó que las empresas muchas veces no saben por dónde empezar y en este punto las administraciones tienen que dar un paso al frente y guías como la presentada son un gran apoyo para garantizar que realmente se aterriza la normativa vigente en materia de accesibilidad, pero también otras buenas prácticas que, aun no estando reguladas, pueden ayudar a garantizar esta accesibilidad.
La directora del Servicio Bibliográfico de la ONCE explicó en su intervención las dificultades que enfrentan las personas con discapacidad visual en el momento de compra, advirtiendo que “la compra es un añadido más a nuestras dificultades diarias”. Según ella, el gran problema para las personas consumidoras con discapacidad visual “es la falta de información del producto”, haciendo hincapié en el gran problema que supone que no exista ese etiquetado accesible que, de alguna manera, nos deja atrás a las personas con discapacidad visual”.
Por último, la representante del Consejo General de Consumidores y Usuarios consideró fundamental avanzar en la mejora de derechos de las personas con discapacidad que propone la guía presentada y señaló que desde las organizaciones de consumidores “estamos comprometidas con mejorar la protección y accesibilidad, así como garantizar la igualdad de todas las personas consumidoras a la hora de comprar productos y consumir servicios”.
Beneficios tanto para las personas consumidoras como para las empresas
El documento tiene una orientación puramente práctica, es decir, se identifican diferentes áreas, como el entorno físico, el digital, el etiquetado, la atención a la clientela, entre otras y se recuerdan las obligaciones normativas que aplican en materia de accesibilidad. A partir de ahí, se ofrecen pautas sencillas y ejemplos que ayudarán al tejido empresarial a convertir esos espacios en practicables a toda la ciudadanía sin excepciones. En definitiva, es un llamamiento al cumplimiento legal, pero sobre todo una mano tendida para llevar la ley y la inclusión a cualquier actividad de consumo.
La accesibilidad universal, según subraya este trabajo, permite que más sectores participen en la experiencia de consumo, como personas mayores, infancia, personas que no dominan un idioma o la inclusión de la perspectiva de género.
Desde el punto de vista empresarial, la mejora de los niveles de accesibilidad universal aumenta la satisfacción y fidelidad de la clientela existente y permite ampliar su número. Esto se debe a que se amplía el sector poblacional al que se dirige el producto.
La guía propone buenas prácticas y soluciones que ayuden a que cualquier persona pueda comprar con todas las garantías, y eso implica que puedan entrar en los locales, que puedan comprender los etiquetados o las instrucciones o que puedan tener acceso sin barreras a los canales de atención.
La publicación ‘Accesibilidad en el Consumo. Guía práctica de pautas y recomendaciones para implementar la accesibilidad universal’ se puede consultar completa en este enlace.