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La inclusión sociolaboral impulsada por el Fondo Social Europeo en España genera tres euros de retorno por cada euro invertido

Foto presentación estudio

Cáritas, Cruz Roja, Fundación ONCE y Fundación Secretariado Gitano llevan al Parlamento Europeo el impacto de sus programas con personas vulnerables cofinanciados por el FSE entre 2016 y 2023

Promover la inclusión laboral de personas vulnerables supone no solo un compromiso ético, sino también una inversión con un claro retorno económico y social. Esta es una de las principales conclusiones del informe que llega al Parlamento Europeo en Bruselas presentado por Cáritas Española, Cruz Roja Española, Fundación ONCE y Fundación Secretariado Gitano, tras evaluar el impacto de sus operaciones en el marco del trabajo con el Fondo Social Europeo en el periodo 2016-2023. 

Bajo el título ‘Invertir en inclusión: el impacto del Fondo Social Europeo’, la jornada ha puesto de relieve 25 años de colaboración con el FSE para favorecer la igualdad en el acceso al empleo y la inclusión social en España.

En estos momentos avanzan las negociaciones en Bruselas con decisiones que van a ser claves para el futuro del presupuesto de la UE y del FSE en particular y que afectarán directamente a inversiones en nuestro país y en el resto de países europeos; sin embargo, es algo que pasa desapercibido para la opinión pública. Se trata de un tema de impacto del que no se habla a pesar de la catástrofe que supondría la desaparición de estos fondos en el próximo periodo de programación. 

Es por eso necesario poner en valor los datos y el impacto que durante estos años han tenido para mejorar la vida de miles de personas con gran vulnerabilidad sociolaboral. Y reivindicar, en sintonía con la posición que está teniendo el propio Parlamento Europeo, el mantenimiento del presupuesto, objetivos clave y destinatarios prioritarios del FSE en el futuro Marco Financiero Plurianual 2028-2032 que se está negociando. 

En el acto, en el que han participado representantes de la Comisión Europea, Parlamento Europeo y de otras instituciones de la UE, así como agentes clave vinculados al empleo y la inclusión social, se han destacado cuestiones como la contribución del Fondo Social Europeo en el periodo actual, el retorno económico y social y la fortaleza del trabajo conjunto de las cuatro entidades participantes. 

La bienvenida a la jornada ha corrido a cargo de los eurodiputados Iratxe García Pérez, presidenta del Grupo S&D en el Parlamento Europeo; Rosa Estaràs Ferragut, del Partido Popular Europeo (PPE), y Estrella Galán Pérez, del Movimiento Sumar (The Left). 

Posteriormente, ha tenido lugar la mesa ‘Lecciones aprendidas del FSE y su futuro’, que ha comenzado con la ponencia inaugural de Roxana Mînzatu, vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea para Derechos Sociales y Capacidades, Empleo de Calidad y Preparación, seguida de la participación de los representantes de las organizaciones. 

En su intervención, la vicepresidenta de la Comisión Europea, Roxana Mînzatu, mostró su apoyo a las peticiones de las entidades sociales de mantener un Fondo Social Europeo centrado en las personas más vulnerables y con una dotación propia, suficiente e identificable.

A continuación, por parte de las organizaciones han participado Félix Miguel Sánchez, director de Acción Social de Cáritas Española; Maika Sánchez, directora de Empleo de Cruz Roja Española; Maria Tussy, directora de Programas Europeos de Fundación ONCE, y Sara Giménez, directora general de la Fundación Secretariado Gitano.

La jornada ha continuado con la Mesa ‘Qué debe preservarse y mejorarse en el FSE dentro del próximo Marco Financiero Plurianual 2028-2034’, a la que se han sumado las reacciones de miembros del Parlamento Europeo y otros representantes institucionales, como responsables de los dossieres clave del Parlamento Europeo sobre el futuro Fondo Social Europeo y los planes nacionales y regionales del futuro Marco Financiero Plurianual sobre el futuro del FSE, los Programas Nacionales y Regionales y las negociaciones del Marco Financiero Plurianual; representantes de las Representaciones Permanentes de España e Irlanda ante la UE;   eurodiputados miembros de los comités que discuten estos dossieres clave en las negociaciones presupuestarias, y un representante de la coalición europea EUfunds4Social. La presentación de la evaluación de impacto la ha realizado el Equipo evaluador: Fresno, the right link.

Durante la misma las eurodiputadas del grupo socialista  Carla Tavares y Marit Maij, aseguraron que van a defender una dotación especifica para FSE y que el 14% no se dedique a infraestructuras sino a las personas.

Datos con impacto en la vida de las personas más vulnerables

Aunque la evaluación se centra en el período 2016-2023, las cuatro entidades llevan trabajando por el empleo inclusivo con el respaldo del Fondo Social Europeo desde el año 2000. En este tiempo, han apoyado a más de 1,3 millones de personas, facilitando la inserción laboral de 468.996 personas y ofreciendo formación a cerca de 430.000 participantes. La inversión total asciende a 1.173 millones de euros, financiados en un 71% por el Fondo Social Europeo, un 7% por las administraciones públicas, y un 22% por entidades privadas, principalmente las que desarrollan el programa.

El Programa Operativo de Inclusión Social y de la Economía Social – POISES 2016/2023, se ha dirigido principalmente a colectivos altamente vulnerables -personas con discapacidad, población migrante, población gitana, personas con alta vulnerabilidad social, personas trabajadoras mayores de 45 años o personas con problemas de sinhogarismo o drogodependencias- con un objetivo claro de mejorar sus oportunidades de formación y empleo y avanzar hacia una sociedad más igualitaria y un mercado laboral más inclusivo.

Más oportunidades y mayor impacto

Entre los años 2016 y 2023 las intervenciones de Cáritas, Cruz Roja, Fundación ONCE y Fundación Secretariado Gitano permitieron atender a 448.830 personas, el 55% mujeres. De este total, el 52,7% logró al menos un resultado en activación, formación o empleo. Además, 145.957 personas encontraron trabajo tras completar sus itinerarios (de las personas que estaban en desempleo o inactivas el 33,8% encontraron trabajo), y 99.316 obtuvieron una cualificación profesional. 

Según la evaluación, participar en el programa aumenta como media en un 58% la probabilidad de acceder a un empleo y en el caso de las personas inactivas hasta un 79%. El impacto es especialmente positivo en las mujeres, con una tasa de inserción del 35,6%, frente al 31,7% de los hombres. No obstante, experimentan una inserción laboral más precaria, con niveles más altos de temporalidad.

El informe también destaca que los efectos del programa son duraderos, no solo en la adquisición de competencias, sino también en el entorno familiar y en el cambio de mentalidad y expectativas, ya que la inserción laboral supone un cambio tanto para las propias personas como para sus familias y su entorno más próximo, además de mejorar las condiciones de vida de la unidad familiar.

Alto retorno económico 

Uno de los datos más significativos está en el retorno económico de la inversión, que se eleva hasta triplicar la inversión realizada. Así, por cada euro invertido se generan entre 2,9 y 4 euros en beneficios económicos y sociales. La evaluación demuestra de forma concluyente que el programa es coste-efectivo y genera un retorno positivo para todos los financiadores, siendo especialmente beneficioso para las administraciones públicas españolas, que obtienen un retorno estimado en 38 euros por euro aportado. Las claves del éxito del programa se deben al conocimiento experto de las entidades que lo desarrollan, los apoyos integrales, el empoderamiento de las personas y la vinculación con las necesidades del mercado laboral.

Las cuatro entidades han desarrollado sus actuaciones a través de un modelo de intervención integral, personalizado y cercano, que es ampliamente valorado por administraciones y empresas. Así, el 92,2% de las administraciones públicas encuestadas valora el desempeño del programa como positivo o muy positivo, mientras que el 89% de las 18.000 empresas colaboradoras consideran que los perfiles de las candidaturas presentadas se ajustan a sus necesidades.

Resulta especialmente reseñable que el programa ha contribuido a un cambio de mentalidades en el entorno empresarial, eliminando o reduciendo los estereotipos y prejuicios a la hora de contratar a personas de determinados colectivos vulnerables.

La financiación continuada del Fondo Social Europeo se presenta también como elemento clave para el éxito de la intervención, ya que ha permitido desarrollar programas estables a gran escala.

La directora general de la Fundación Secretariado Gitano, Sara Giménez, ha resaltado que para la población gitana “la contribución del Fondo Social Europeo y el hecho de que los grupos vulnerables tengan una prioridad de inversión, ha sido algo fundamental y debe preservarse, porque ha permitido la incorporación al empleo por cuenta ajena, donde prácticamente no estaban. Ha impulsado un verdadero cambio social, un cambio de expectativas y aspiraciones, muy especialmente para los jóvenes y las mujeres”.

Del mismo modo, Félix Miguel Sánchez, director de Acción Social de Cáritas, ha destacado que “el Fondo Social Europeo es una herramienta fundamental para que personas que afrontan mayores barreras encuentren nuevas oportunidades. Desde Cáritas sabemos que la inclusión laboral requiere mirar a la persona en su conjunto y ofrecer un acompañamiento integral y personalizado, sin dejar a nadie atrás”.

Por su parte, Maika Sánchez, directora del área de empleo de Cruz Roja Española, ha incidido en que la proximidad a las personas con alta fragilidad social y laboral, la intervención integral y la capilaridad de Cruz Roja Española ha permitido construir las bases para que la inclusión sociolaboral sea más que encontrar un empleo: significa acceder a derechos, ganar autonomía, construir y reconstruir proyectos de futuros personales y familiares. “Para transformar vidas hacen falta procesos sostenidos en el tiempo, no respuestas a corto plazo. Por eso necesitamos un Fondo Social Europeo estable que garantice continuidad e incorpore la voz de las entidades que están próximas a las personas y conocen de primera mano la realidad social”.

Por último, Maria Tussy, directora de Programas Europeos de Fundación ONCE, ha alertado de la importancia de que, como defiende el Parlamento Europeo, el FSE tenga una dotación propia e identificable de 124.000 millones de euros, que quede reflejada y garantizada en todos los textos reglamentarios y en cada Plan Nacional y Regional y que no pueda reasignarse a otras prioridades ni quede diluida en un porcentaje. “Para las personas con discapacidad, contar con una cantidad protegida y asegurada ha permitido trabajar con la persona y su entorno y eliminar barreras”.

El informe concluye que el programa sigue siendo claramente necesario en el contexto actual por las altas tasas de pobreza y desempleo de larga duración -especialmente para determinados grupos-, y muy pertinente en el futuro por la creciente especialización del mercado de trabajo, la falta de mano de obra cualificada y la reducción del número de personas en edad de trabajar debido al envejecimiento de la población.