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Fundación ONCE y Fundación ASTI se unen para reducir la brecha digital en el mundo rural

Foto familia tras la firma en Fundación ONCE

El acuerdo pretende incrementar las vocaciones STEM y utilizarlas para mejorar la calidad de vida de colectivos como el de las personas con discapacidad 

Fundación ONCE y Fundación ASTI firmaron este lunes un convenio de colaboración que pretende reducir la “brecha digital territorial”, es decir, incrementar el uso tecnológico en el mundo rural y ponerlo al servicio de colectivos vulnerables como el de las personas con discapacidad. 

El acuerdo lo rubricaron en la sede de Fundación ONCE en Madrid su director general, José Luis Martínez Donoso, y la presidenta de Fundación ASTI, Verónica Pascual, quienes coincidieron en subrayar su firme convicción de que la educación, la tecnología y la inclusión son herramientas esenciales para construir una sociedad más justa, innovadora y cohesionada.

Desde esta perspectiva, Martínez Donoso explicó que el proyecto incorpora un elemento diferencial que para Fundación ONCE resulta “fundamental”: la sensibilización sobre la discapacidad y la importancia de diseñar soluciones que tengan en cuenta la diversidad de las personas. “Queremos que los jóvenes no solo adquieran conocimientos técnicos, sino que desarrollen valores como la empatía, el pensamiento crítico, la responsabilidad social y la capacidad de innovar pensando en todos”, afirmó.

Por su parte, Verónica Pascual afirmó que en Fundación ASTI creen que el talento está distribuido por igual, pero las oportunidades no siempre lo están. “Este convenio nace precisamente para acercar la tecnología, la educación y la innovación allí donde más pueden transformar vidas. Impulsar vocaciones STEM es preparar a la próxima generación para construir el futuro, pero hacerlo desde la inclusión significa asegurarnos de que ese futuro sea también para todos. Este convenio representa precisamente esa visión compartida entre Fundación ONCE y Fundación ASTI”.

Con esta filosofía de fondo, el convenio aboga por desarrollar proyectos tecnológicos y educativos en el entorno rural basados en el llamado ‘Aprendizaje Servicio’, que consiste en formar a profesores y estudiantes como agentes de cambio tecnológico y social para que sean capaces de diseñar soluciones accesibles que mejoren la vida de las personas con discapacidad en su comunidad. 

A este respecto, Fundación ASTI y Fundación ONCE quieren fomentar el ‘Aprendizaje servicio’ “como modelo pedagógico que una al currículo oficial (LOMLOE) con la acción solidaria y la participación comunitaria”. 

Y todo esto, señala el documento, fomentando las vocaciones STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) enfocadas a la resolución de problemas sociales mediante la citada metodología ‘Aprendizaje Servicio‘.

Con la firma de este convenio, las dos entidades se proponen “reducir la brecha digital territorial”, asegurando que el alumnado rural acceda a la tecnología de vanguardia, y “ofrecer referentes locales”, dado que muchos estudiantes de primaria y secundaria en municipios pequeños tienden a pensar que la innovación y las oportunidades STEM solo existen en las grandes ciudades.