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Uno de cada tres castellanoleoneses con problemas de salud mental se siente además solo

Foto de presentación del estudio

Según el estudio sobre Soledad no Deseada y Salud Mental 2026 en Castilla y León, de Fundación ONCE y Fundación AXA

El 33,4% de los castellanoleoneses con problemas de salud mental se sienten además solos, frente al 49,1% de la media nacional, tal y como evidencia el estudio sobre Salud Mental y Soledad no Deseada 2026 en Castilla y León, impulsado por Fundación ONCE y Fundación AXA en el marco del Observatorio Estatal de la Soledad no Deseada (SoledadES) y presentado este miércoles en Valladolid. 

El trabajo pone de manifiesto también que el porcentaje de castellanoleoneses que dicen sentirse solos sin querer estarlo (16,3%) es inferior al de la media nacional (20,2%), aunque presenta un perfil “marcadamente cronificado”; que las personas afectadas por salud mental (18,8%) suponen 5,2 puntos menos que la media del conjunto de España, y que soledad no deseada y salud mental están estrechamente relacionadas en esta región, donde, no obstante, hay “una fuerte reticencia” a hablar del malestar que provocan.

Titulado ‘Estudio sobre Soledad no Deseada y Salud Mental en Castilla y León 2026’, el informe se enmarca en el ‘Estudio sobre Soledad No Deseada y Salud mental en España 2026’, elaborado por la consultora Fresno mediante una encuesta telefónica a un total de 400 personas de 18 o más años de Castilla y León y con el análisis de la literatura existente.

El trabajo se dio a conocer este miércoles en la sede de ONCE en Valladolid, en un acto que contó con la presencia de David Esteban Rodríguez, vicepresidente primero de la Diputación de Valladolid y diputado delegado del Área de Hacienda, Personal, Régimen Interno y presidente del organismo autónomo de Recaudación y Gestión Tributaria; Rodrigo Nieto, concejal de Personas Mayores, Familia y Servicios Sociales de Valladolid; Josep Alfonso, director general de la Fundación AXA, e Ismael Pérez, delegado de la ONCE en Castilla y León. 

Así mismo, participaron Ángeles Cantalapiedra, gerente territorial de Servicios Sociales de Valladolid; Juan Vela, director de contenidos del Observatorio Estatal de la Soledad No Deseada (SoledadES) de Fundación ONCE, y Daniel Ferreras, miembro del equipo investigador del estudio.

Tal y como se explicó en el encuentro, el objetivo de este informe es poner sobre la mesa la relación entre soledad no deseada y salud mental en esta comunidad, identificando particularidades, factores asociados y posibles ámbitos de actuación. Como el estudio estatal, analiza la situación de la soledad no deseada, de la salud mental y de la relación entre ambas y concluye que las dos están estrechamente relacionadas. 

Soledad no deseada

Desde esta perspectiva, el estudio señala que la soledad no deseada tiene en esta comunidad una prevalencia inferior a la media nacional (16,3% frente al 20,2%), pero un perfil “marcadamente cronificado”. Así, más de la mitad de las personas en situación de soledad (54,2%) la arrastran desde hace cinco o más años, y el 73,3%, al menos desde hace tres, proporciones superiores a las del conjunto de España (55,1% y 68,9%, respectivamente). 

Otro aspecto relacionado con la soledad no deseada y destacado en Castilla y León es el relativo a la edad. En este sentido, el trabajo apunta que el sentimiento de aislamiento involuntario alcanza su máxima incidencia entre la población joven, el único grupo que supera la media nacional. 

Así, aunque el fenómeno está presente en todas las etapas de la vida, la población de 18 a 34 años concentra los niveles más elevados de prevalencia, con el 25%, lo que equivale a que una de cada cuatro personas jóvenes experimenta situaciones de soledad no deseada y a ocho décimas por encima de la media del Estado (24,2%).

En los otros grupos de edad, la prevalencia es considerablemente menor en esta región que la registrada en la media estatal: entre las personas de 35 a 54 años (13,2%, frente al 21,2 % nacional) y, en menor medida, entre las de 55 y más años (15%, frente al 17,2%).

Salud mental 

En cuanto a la salud mental, Castilla y León presenta una menor prevalencia declarada que el resto del Estado. En esta comunidad, el 18,8% de la población afirma tener o haber tenido algún problema de salud mental, diagnosticado o no, proporción 5,2 puntos inferior a la registrada en el conjunto de España (24%). 

Como en el conjunto del país, la depresión y la ansiedad son los problemas de salud mental más frecuentes. La depresión afecta o ha afectado al 11,6% de la población de Castilla y León (12% en España), mientras que la ansiedad alcanza al 9,5% (11,5% a nivel nacional). Esta menor prevalencia de problemas de salud mental se acompaña, sin embargo, de una percepción social muy similar a la observada en España sobre la evolución reciente de estos fenómenos. 

Con respecto al género, el trabajo pone de manifiesto que laprevalencia de salud mental presenta una brecha “marcada”: alcanza el 25,6% entre las mujeres y el 11,6% entre los hombres. La diferencia, de 14 puntos, es similar a la observada en España, aunque ambos grupos se sitúan por debajo de sus respectivos promedios nacionales.

Otro aspecto que se desprende del estudio es que los problemas de salud mental disminuyen progresivamente con la edad. La prevalencia alcanza el 33,2% entre las personas de 18 a 34 años, desciende al 20,2% entre los 35 y 54 años y se sitúa en el 12,8% a partir de los 55 años. La juventud constituye, por tanto, el grupo con mayor prevalencia en términos absolutos.

Soledad y salud mental 

El informe constata que la soledad no deseada y la salud mental están estrechamente relacionadas también en Castilla y León, donde, no obstante, causan un malestar emocional que en muchas ocasiones no está diagnosticado ni tratado médicamente y que hace que el problema sea en este sentido diferente al de la media nacional. 

Concretamente, el trabajo señala que la prevalencia de soledad se multiplica por 2,7 entre quienes tienen problemas de salud mental: pasa del 12,3% (sin problemas) al 33,4% (con problemas, diagnosticados o no), una brecha de 21,1 puntos. En sentido inverso, casi cuatro de cada diez personas en soledad (38,5%) presentan problemas de salud mental. 

Apunta también el informe que, aunque en esta comunidad se reconoce el vínculo entre soledad y salud mental, hay sin embargo “una fuerte reticencia” a hablar del malestar que provoca: el 64,9% de los encuestados considera difícil reconocer estas situaciones en sí mismas y el 79,3% percibe dificultades para expresarlas ante otras personas. Los resultados sugieren, por tanto, que el principal desafío no radica tanto en la sensibilización sobre el fenómeno como en la detección temprana, la identificación personal del malestar y la capacidad de trasladarlo a los entornos de apoyo y atención. 

Además, el trabajo pone de manifiesto que en esta comunidad existe una percepción social prácticamente generalizada de que tanto la salud mental como la soledad no deseada están empeorando. Así, el 84,7% de la población de Castilla y León considera que la salud mental de la sociedad ha empeorado durante los últimos años y el 87,1% cree que la soledad no deseada ha aumentado también.

Otras conclusiones 

Otras conclusiones que arroja el informe afirman que las dificultades económicas emergen como el principal factor de vulnerabilidad compartido entre la soledad no deseada y los problemas de salud mental, que la discapacidad se asocia a una mayor exposición a la soledad no deseada en Castilla y León, aunque en niveles inferiores a la media nacional, y que los castellanoleoneses perciben las redes sociales como un factor negativo para quienes sufren soledad no deseada o salud mental.

En cuanto a la discapacidad, el estudio evidencia que la soledad afecta al 22,9% de las personas con discapacidad reconocida, frente al 15,7% de quienes no la tienen: una prevalencia aproximadamente 1,5 veces superior. Ambos valores se sitúan, no obstante, por debajo de los registrados en el conjunto de España, donde la soledad alcanza el 31,2% entre las personas con discapacidad y el 18,8% entre quienes no la tienen.

Con respecto a las redes sociales, los ciudadanos de Castilla y León las ven como perjudiciales para quienes tienen problemas de soledad no deseada o de salud mental y las perciben como el recurso digital de mayor daño. El 45,6% considera que contribuyen a la existencia de soledad no deseada y el 67,7%, a la de salud mental.