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Responsabilidad Social Empresarial y Discapacidad (RSE-D)

Las políticas de RSEde las empresas no pueden olvidarse de que las personas con discapacidad suponen un 10% de la población. La discapacidad debe ser una dimensión a incorporar a la RSE de manera transversal, considerando a las personas con discapacidad como un grupo de interés más.

Se trata de incorporar la dimensión de la discapacidad en las políticas que impregnan a toda la estructura y comportamiento de la institución y por ello, toda actuación que se proyecte debe ser impulsada por la cúpula de la organización.

Acometer proyectos de integración social de personas con discapacidad tiene diversas perspectivas, que aportan valor a la compañía y que abarcan un ámbito interno y externo a la organización:

  • La integración de personas con discapacidad en el seno de la compañía, como trabajadores en la plantilla ofrece a las compañías una nueva cantera de candidatos con talento e incorporaremos diversidad en nuestros equipos.
  • El acercamiento a las personas con discapacidad o su entorno abre un nuevo mercado potencial de clientes.
  • Establecer una política de compras responsable impulsando la compra o contratación a Centros Especiales de Empleo pertenecientes al movimiento asociativo de la discapacidad, o a proveedores responsables a su vez en materia de integración de personas con discapacidad, extenderá la cadena de valor.
  • Afrontar y reforzar políticas de RSE en materia de discapacidad favorece la reputación y prestigio de las compañías y por tanto las posiciona en situación ventajosa frente a competidores.

La Fundación ONCE considera que para conseguir la excelencia en materia de RSE y discapacidad la empresa debe abordar actuaciones en diversas áreas, y propone actuaciones concretas en integración laboral, fomento de la plena accesibilidad, relación con clientes y proveedores, acción social y comunicación.

La RSE-D, un camino apasionante en el que la Fundación ONCE te acompaña.